Llega el sol... y eso puede ser un problema
El deslumbramiento solar puede dificultar seriamente la visibilidad en carretera. Descubre qué puedes hacer para mantener la seguridad —tanto la tuya como la de tus equipos— mientras conduces.
A medida que tus equipos se desplazan hacia y desde el lugar de trabajo cada día, el sol, en algún momento, brillará directamente en sus ojos.
Para los trabajadores es molesto mientras conducen. Pero para los responsables de seguridad, el deslumbramiento solar supone un mayor riesgo que aumenta tanto la probabilidad como la gravedad de los accidentes.
La época del año en la que hay más riesgo de deslumbramiento ocurre cuando la salida o la puesta del sol coinciden con las horas punta, y el sol cuelga como una bola brillante sobre la carretera. Es especialmente cegador para los que conducen hacia el este por la mañana y hacia el oeste por la tarde.
El deslumbramiento solar añade incomodidad y, sobre todo, mayor peligrosidad a la conducción diaria. Dotar a los equipos de trabajo de algunos conocimientos básicos, ayudarles con preparaciones sencillas y facilitarles herramientas útiles puede marcar la diferencia a la hora de proteger tanto a las personas como a los vehículos de empresa durante sus desplazamientos.
A continuación, abordamos algunos de los peligros más comunes para la salud y la seguridad derivados del deslumbramiento solar, y cómo se pueden minimizar sus efectos para garantizar un entorno laboral más seguro.
¿Qué condiciones influyen en el deslumbramiento solar?
El deslumbramiento directo es más crítico cuando el sol se encuentra bajo en el horizonte, ya que la luz incide directamente sobre los ojos del conductor. Al mismo tiempo, la luz solar indirecta puede reflejarse con intensidad cegadora en parabrisas, superficies metálicas, edificios, agua, nieve, hielo e incluso en señales de tráfico, provocando un efecto de “muro de luz” que limita gravemente la visibilidad.
¿Cómo de peligroso es el deslumbramiento solar?
Expertos en seguridad vial han analizado multitud de datos para identificar las causas más frecuentes de los accidentes de tráfico. Entre los factores más conocidos están la atención del conductor, su comportamiento, las condiciones meteorológicas y el estado de la vía.
Pero uno de los factores más subestimados es el deslumbramiento solar.
Según un estudio sobre su influencia en la seguridad al volante, el deslumbramiento puede llegar a ser tan intenso que el conductor no es capaz de ver con claridad ni de reaccionar adecuadamente ante semáforos, maniobras repentinas o situaciones de peligro.
Esta pérdida de percepción multiplica el riesgo tanto para conductores como para peatones, especialmente en entornos laborales donde conviven vehículos y personas en espacios reducidos, como obras, zonas logísticas o accesos industriales.
¿Cómo afecta el deslumbramiento solar a los conductores?
En entornos laborales con múltiples edificios, giros frecuentes o calles estrechas, el riesgo de sufrir accidentes debido al deslumbramiento solar aumenta considerablemente. Las ventanas o superficies acristaladas de los edificios pueden reflejar la luz del sol y generar un brillo cegador que limita gravemente la visibilidad del conductor.
Cuando se toma una curva o se gira en una intersección, la posición del sol cambia en relación al ángulo de visión del conductor, lo que incrementa las posibilidades de deslumbramiento desde varios puntos.
Esto supone un mayor riesgo porque el conductor debe prestar atención a más de una dirección —no solo al frente—, lo que divide su atención. Esa división facilita que pase por alto algo… o a alguien.
Además, el deslumbramiento intenso —o la distracción de tener que agacharse a por las gafas o poner la mano delante de los ojos y mover el parasol para bloquearlo— aumenta aún más la probabilidad de accidente. Así es como el deslumbramiento puede provocar que un conductor no vea a un peatón hasta que ya es demasiado tarde.
¿Puede el deslumbramiento solar causar accidentes de tráfico?
En nuestras latitudes se producen más del 5% accidentes al año relacionados con el deslumbramiento solar, y el riesgo de que estos accidentes sean mortales es un 16 % mayor en condiciones de luz solar intensa que en condiciones normales.
En España no se acepta el deslumbramiento como defensa legal en caso de siniestro. La obligación de tomar medidas preventivas recae tanto en el conductor como en la organización titular del vehículo o responsable del servicio.
No actuar puede tener consecuencias:
Aumento de primas de seguro.
Exclusión de coberturas de seguro.
Y si el accidente ocurre en jornada laboral, debe registrarse como incidente laboral, con las consecuencias personales y económicas que conlleva.
Dentro del vehículo, también hay que proteger la piel
Muchas personas no son realmente conscientes del tiempo que pasan al volante. Según datos del Bureau of Transportation Statistics, un conductor promedio pasa aproximadamente una hora diaria al volante. En el caso de personas que usan el vehículo por razones de trabajo puede llegar a ser más de 3 horas y los profesionales hasta 8 horas
La exposición prolongada al sol durante la conducción aumenta el riesgo de problemas de salud relacionados con la piel. El sol emite dos tipos de radiación ultravioleta: UVA y UVB, ambas con capacidad de afectar negativamente tanto a la piel como a los ojos.
Según la Skin Cancer Foundation, “la exposición sin protección a los rayos UVA y UVB daña el ADN de las células cutáneas, provocando defectos genéticos o mutaciones que pueden derivar en cáncer de piel y envejecimiento prematuro... Los rayos UV también pueden alterar genes supresores de tumores, lo que incrementa el riesgo de que las células dañadas evolucionen hacia cáncer cutáneo”.
Además, el daño por radiación no es uniforme en el cuerpo del conductor. Estudios publicados en el Journal of the American Academy of Dermatology han demostrado que la exposición a rayos UV es cinco veces mayor en el brazo izquierdo y veinte veces mayor en el lado izquierdo del rostro, por su cercanía a la ventana del vehículo.
Los ojos pueden sufrir daños por exposiciones prolongadas al sol
Según el Instituto Nacional del Ojo (National Eye Institute), “la luz ultravioleta penetra con mayor facilidad en los tejidos oculares que la luz visible”, lo que puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades oculares como:
Cáncer ocular.
Crecimientos anómalos en el ojo.
Cataratas.
Degeneración macular, entre otras.
También se asocia con enfermedades como la fotoceratitis, una inflamación dolorosa de la córnea que puede provocar dolor ocular intenso, cefaleas y una elevada sensibilidad a la luz.
En casos de exposición prolongada o intensa, puede desarrollarse incluso una hipersensibilidad al deslumbramiento, es decir, una pérdida incapacitante de agudeza visual en condiciones de mucha luz.
¿Se puede reducir el deslumbramiento solar?
Además del propio deslumbramiento y las condiciones meteorológicas, el estado del parabrisas influye de forma directa en la visibilidad. Suciedad, grietas o condensación dispersan la luz y pueden transformar el parabrisas en una especie de “cortina de reflejos” peligrosa.
Dedicar solo unos minutos al mantenimiento preventivo puede ayudar a minimizar este efecto. Algunas medidas prácticas:
Mantener el parabrisas limpio, por dentro y por fuera.
Verificar el buen estado de los limpiaparabrisas y realizar mantenimiento periódico.
Mantener el depósito de líquido limpiaparabrisas lleno para limpiezas rápidas durante el trayecto.
Reparar grietas o impactos en el cristal lo antes posible. No posponerlo para evitar que el daño empeore.
Utilizar el sistema de desempañado para igualar la temperatura y eliminar la condensación interior.
Sustituir productos limpiadores con acabado brillante por alternativas como vinagre, que limpian sin dejar residuos reflectantes.
¿Qué otros productos ayudan a minimizar el deslumbramiento?
Cuando sea posible, ajustar rutas o horarios para evitar la incidencia directa del sol es ideal. Pero en la mayoría de casos, eso no es viable. Algunas soluciones útiles para reducir el impacto del deslumbramiento mientras se conduce:
Láminas solares o tintado de lunas: pueden ser eficaces, pero es fundamental verificar la legislación vigente en España sobre transmisión luminosa mínima permitida.
Viseras solares dobles o adicionales: los vehículos suelen incorporar una única visera abatible. Instalar una segunda visera independiente puede cubrir el sol desde dos ángulos a la vez y evitar distracciones al tener que moverla constantemente.
Gafas de sol polarizadas: las gafas polarizadas están diseñadas específicamente para reducir reflejos y facilitar una visión clara en situaciones de alta luminosidad. Aunque protegen solo la parte frontal del rostro, son muy eficaces para la conducción.
¿Cómo podemos ayudar a los trabajadores a conducir con seguridad ante el deslumbramiento solar?
Estas son algunas recomendaciones que conviene recordar con frecuencia a los equipos:
Mantener siempre la atención sobre los peatones, independientemente de la hora o estación.
Extremar la precaución en condiciones climáticas adversas y situaciones de baja visibilidad.
Reducir la velocidad y estar atentos al acercarse a pasos de peatones o rotondas, especialmente durante las horas de sol en bajo.
Respetar los límites de velocidad en zonas escolares, obras y espacios con gran movimiento de personas.
Antes de realizar una maniobra marcha atrás, inspeccionar todo el entorno del vehículo. El deslumbramiento en el retrovisor puede ser intenso con el sol de espaldas.
No conducir bajo los efectos del alcohol, medicamentos que alteren la percepción ni en estados de fatiga extrema.
En caso de llevar el sol de espaldas, encender las luces hace más visible el vehículo para el conductor de enfrente que pueda venir deslumbrado
Más allá del volante: prevención en los entornos de trabajo
Aunque minimizar el deslumbramiento es fundamental para la seguridad en carretera, hay otras acciones clave para mejorar la seguridad en zonas de trabajo con tráfico mixto (peatones y vehículos):
Asegurar una buena señalización en zonas de interacción vehículo–persona.
Proveer de ropa de alta visibilidad a todos los trabajadores en movimiento.
Formar específicamente a los conductores que operan en entornos como obras, puertos, almacenes o industrias con tráfico intenso.
Sin intervención, el sol seguirá brillando y los accidentes seguirán ocurriendo. Pero con información, formación y medios adecuados, los conductores pueden protegerse a sí mismos y a quienes les rodean.
Los profesionales de la prevención tenemos la responsabilidad de anticiparnos, entender estos riesgos y aplicar soluciones prácticas que mejoren la visibilidad y reduzcan el riesgo en carretera y en el entorno laboral.